Desde otra perspectiva de la Sociedad del Conocimiento, preocupa el vertiginoso avance de las Tecnologías de la Información y la Comunicaciones, que se viene presentando como un tsunami, sin darnos tiempo de reacción, prevención y adaptación.
Llama la atención que en la mayoría de los escritos, resaltan y alaban la incorporación de las TICs, no solo en la educación, sino en otras áreas como la Salud, la justicia, la economía, etc., pero... nos hemos preguntado si dicha incorporación ha sido benéfica o perjudicial para el entorno familiar?
Es allí donde quiero realizar mi reflexión, soy uno de los integrantes de la sociedad en estar de acuerdo con la avalancha de las tecnologías de la Información al interior de nuestro diario vivir, ésta incorporación nos permite estar en permanente actualización con el mundo global, inmediata y oportuna.
Pero al igual, y es deber no sólo del entorno familiar, sino también de los docentes hacer un alto en el camino y reflexionar como esta afectando la utilización de estas herramientas informáticas al interior de cada una de nuestras familiar.
Para corroborar lo anterior permítanme traer a colación la siguiente reflexión extraída de la Red
“recuerdan cuando éramos niños? Solíamos jugar al aire libre durante todo el día, andar en bicicleta, jugar futbol, baloncesto, juegos en que se podía interactuar con nuestros amigos, sentir el aire, palpar la pelota de béisbol, el laso, y usábamos nuestra imaginación para inventar nuevas actividades en grupo. Cuando llegamos a casa, nos sentábamos con nuestras familias a cenar juntos en la mesa del comedor, y hablar de lo que hicimos durante el día.
Hoy en día las familias son diferentes, se ha creado una dependencia de la tecnología que ha permeado a nuestra cultura. Mientras que los adultos confían en la tecnología para la eficiencia de su trabajo y su vida en casa, los niños confían en la tecnología para el juego y sus tareas, lo que limita los desafíos de su creatividad mental, así como los de su cuerpo.
Bien, quiero con este escrito llamar la atención sobre la desintegración que se viene presentando al interior de nuestro núcleo familiar, no me imagino a mis hijos Valentina y Juan David jugando a la lleva a través de la Internet, o las escondidas, tratando de buscar a sus amiguitos a través de la WebCam o Messenger, imagínense una carrera de acostalados por la red.
No dejemos al margen a nuestra sociedad que esta ávida de conocimiento pero a su vez esta en procura de no perder el sentido de humanización y el sentido de afecto familiar.
ALVARO GARZON DIAZ